Hasta el domingo 27 de mayo Los chepiques (y otros títulos de la editorial Minusculario) se podrán conseguir en la Feria del Libro de Rosario, en la sala C del primer piso del Centro Cultural Roberto Fontanarrosa (San Martín 1080). La entrada es libre y gratuita y el horario es de 14:00 a 21:00 hs. Para más información sobre el programa click aquí.
Amigos, en esta ocasión les presento el tercer título editado por Minusculario ediciones: el libro Memorias y balanceos, de Lisandro Demarchi. Recomiendo calurosamente recorrerlo (se puede leer online en su totalidad aquí). Conozco a Lisandro y sus excepcionales dibujos desde hace incontables años, pero por primera vez tengo en mis manos un ejemplar impreso no sólo de sus trazos dibujados, sino de sus textos. Ahora que leí y miré el libro varias veces y en sus variadas ediciones, veo a los Maritos, Horacios, Mirnas de este mundo real; veo también el tránsito del tiempo, lo eterno y lo imperecedero, lo trascendente; veo la belleza, el poderoso influjo de la forma, el patetismo y el humor. Caer en la telaraña de las páginas de Lisandro es igual a mecerse entre la conciencia de la inmensidad y el breve debatirse particular de una porción de vida. Los invito a entrar en esta experiencia de contemplación gozosa, segura de que lo disfrutarán como yo.
Ya está la historieta completa denominada «Filtración» en la galería Mínimo Común Cómico. Estos dibujos fueron publicados en la revista temática de dibujos minúscula, acusando el tema humedad.
Para quienes aún no conocen la historia de los extraordinarios litoraleños llamados chepiques, vaya este breve fragmento perteneciente al capítulo 10 del libro Los chepiques.
Don Cesáreo Bernaldo de Quirós era oriundo de Entre Ríos, provincia que cobijaba hacia 1920 la mayor concentración de chepiques que aún quedaban en el país. Su célebre serie “Los gauchos y los chepiques” fue pintada allí. El imponente conjunto de más de cincuenta obras sería parte de una gira extensa por las principales capitales culturales del mundo. Las intenciones de Don Cesáreo con semejante proyecto obedecían a auxiliar a sus amigos y coterráneos chepiques, muchos de los cuales habían visto sus familias mermadas por el exilio. Una amplia difusión internacional de las imágenes reuniría sin duda al pueblo disgregado. Pero en el primer viaje desaparecieron misteriosamente todas las telas que retrataban chepiques. Quirós cambió el nombre de su serie, que luego del saqueo contaba apenas unas treinta pinturas de gauchos.